TRAGEDIA EN EL ESTRECHO

TRAGEDIA EN EL ESTRECHO

LOS ASESINATOS DE BARBATE DEBEN GENERAR IMPORTANTES CAMBIOS EN EL SISTEMA DE CONTROL DE NUESTRO LITORAL Y FRONTERAS MARÍTIMAS

Centrarse en pedir dimisiones para sustituir unos responsables por otros no resuelve el problema de fondo, que consiste en incorporar a la Armada al control de la seguridad en el mar, bajo un mando técnico operativo ágil y eficaz

La gravedad de lo sucedido en el Estrecho hace unos días, nos hace reafirmarnos en la imperiosa necesidad de que España debería situarse a la altura de los países y Estados más avanzados en el control de sus costas y fronteras marítimas, como Estados Unidos, Canadá, Reino Unido…, y para ello es necesario organizar un servicio integral en el que, además de otras fuerzas de seguridad, participe la Armada, que dispone de los mejores operativos materiales y cualificados recursos humanos.

Precisamente en el golfo gaditano existen importantes instalaciones relacionadas con la Armada (San Fernando, Cádiz y Rota). Para su implicación sería necesario organizar, como hace años que se reivindica, un sistema de Guardacostas con capacidad para protegernos de la delincuencia, preservar el medio ambiente, promover la seguridad marítima, luchar contra la pesca ilegal, el contrabando, el tráfico de seres humanos, etc…

En ese sistema de Guardacostas integral deben estar representados todos los ministerios implicados, coordinados según un modelo ágil, eficaz y que cuente con todos los recursos disponibles para tan importante misión. Resulta paradójico que en este momento la Armada no esté en primera línea en la defensa costera, que debiera ser una de sus atribuciones normales.

Esta situación deriva de la creación, en los años 80, de departamentos estancos, escasamente operativos, altamente costosos y de compleja coordinación.

Los luctuosos sucesos de Barbate nunca debieran de haber ocurrido, pero no sólo fueron ocasionados por la falta de recursos del cuerpo de seguridad directamente implicado en el terrible suceso, sino por la escasa inteligencia operativa de la seguridad costera española. Y especialmente en una frontera marítima con la costa africana altamente sensible.

Resulta increíble que un estado moderno como el nuestro, no sea capaz de neutralizar y detener a estos grupos de delincuentes que llegan a burlar y asesinar a agentes de la autoridad con unos medios deficientes, entre otras carencias, que los convierten en presas fáciles para la delincuencia organizada.

Desde AETINAPE se lamenta, que como en tantas ocasiones, todo vaya a quedar en funerales, medallas y postureo, y como mucho en alguna solicitud de dimisión, ya que ninguna de esas cosas arregla nada mientras no se cambie la estructura de defensa costera.

Es necesario cambiar el sistema y hacerlo más ágil, operativo, menos costoso, integral, con medios civiles y militares debidamente coordinados.

Desgraciadamente, y como viene siendo habitual cuando se produce una tragedia de esta gravedad, en pocas semanas se olvida, entre acusaciones de unos y de otros desde la política, sin extraer consecuencias que provoquen una reforma del deficiente control de nuestro litoral y fronteras marítimas.